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miércoles, 16 de abril de 2008

APEGADO A MÍ


Velloncito de mi carne,
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!

La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!

Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!

Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!

GABRIELA MISTRAL
CHILE

AL OÍDO...


Si quieres besarme... besa,
- yo comparto tus antojos -
Más no hagas mi boca presa,
Bésame quedo en los ojos.

No me hables de los hechizos
De tus besos en el cuello...
Están celosos mis rizos
Acaríciame el cabello.

Para tu mismo oportuno,
Si tus ojos son palabras,
Me darán, uno por uno,
Los pensamientos que labras.

Pon tu mano entre las mías
Temblarán como un canario
Y oiremos las sinfonías
de algún amor milenario.

Esta es una noche muerta
Bajo la techumbre astral.
Está callada la huerta
Como en un sueño letal.

Tiene un matiz de alabastro
Y un misterio de pagoda.
¡Mira la luz de aquel astro!
¡La tengo en el alma toda!

Silencio... silencio... ¡Calla!
Hasta el agua corre apenas,
Bajo su verde pantalla
Se aquieta cabe la arena.

¡Oh! ¡qué perfume tan fino!
¡No beses mis labios rojos!
En la noche de platino
Bésame quedo en los ojos...

ALFONSINA STORNI
ARGENTINA

martes, 15 de abril de 2008

LOS TIEMPOS JUBILOSOS


1
Aunque la piel se gaste
yo quiero despertar y hallarte cerca,
contigo amanecer día tras día.
Yo quiero detenerte,
quedarme en tu mirada para siempre.

2
Y cuando caminemos
y el aire nos divida
o se atraviese el miedo
serán tus ojos únicos
los que me den la mano.

3
Nos habla esta ciudad
con un idioma de alas y barcos,
esta ciudad de Seatle
en donde resucitan los recuerdos.
Esta ciudad azul
tiene un costado ardiente
y tiene mil esquinas
en donde se han amado nuestros pasos.

4
Hoy puedo agradecerte
por esta mariposa de placer,
por esta gota ardiente
que pones en mi piel alucinada,
por esta luz de fresas
que traes en la punta del silencio.
Te doy amor las gracias
por este nuevo vino que me ofreces.

VIOLETA LUNA
ECUADOR

SED


¡Tengo un hondo deseo de estar hoy en el campo
por ver cómo se mecen los dorados trigales;
acostarme en la grama y escuchar ese canto
rumoroso, del viento, entre los carrizales!

Sumergirme en las ondas de la fuente armoniosa
y correr como cierva por la verde pradera,
mientras cae la tarde simulando una rosa
que ya mustia se dobla en plena primavera.

Y después ¡oh mi sueño! escuchar de natura,
mientras lenta me duermo, la sonata divina,
y soñar que en tus brazos de infinita ternura
estoy aprisionada como una golondrina.

ALICIA LARDÉ DE VENTURINO
EL SALVADOR

BESO III


Caótico preludio
quemando voces
opacando voluntades
a la vez que dos lenguas en pacto
remueven hondo combate

DINA POSADA
EL SALVADOR

BESO I


La idea más gustada
se esconde
detrás de mis labios
para que tu lengua
le dé alcance
alzando la confusa sensación
de una alianza recién abierta

DINA POSADA
EL SALVADOR

PALABRAS DE POETA



Palabras de poeta...
febriles amenazas de locura
venas cristalinas de purpúreos colores
reventando de dulzura o rasgadas de agonía.

Voces esmaltadas por el alba,
unen silencios con bullicio
risas con plegarias
amores, desamores
crepúsculo de noches sin días
lunas hinchadas de alegría
bajo el vientre dormido de una mujer.

Palabras de poeta...
sangre desfilando por la vida
amores cocidos a la carne
perseguidos desde el río hasta la costa,
remansos de infieles memorias,
restos de naufragios
corrompidos de nostalgia.

Recuerdos que se doblan en el alma
padeciendo cascadas de venganza,
sobradas de ira y arrogancia.

Palabras de poeta...
vanidades de la vida
regadas en las venas de la tierra
en las altas montañas,
flotando sobre azules aguas,
viviendo en frondosos bosques,
haciendo caminos en las extensas planicies del alma.

LINA ZERÓN
MÉXICO

OCULTO


Quédate en un ángulo
callado de mi pecho
puéblame los labios
a escondidas
desátame las cintas
sin que vea
llena mi tiempo
sin que sienta
Hazte fantasma
en el castillo de mi cuerpo
habítame
láteme
suspira
muerde
toma
después
oculta cada letra de mi nombre
y pierde para siempre
mi memoria.

LIZ DURAND GOYTIA
MÉXICO

lunes, 14 de abril de 2008

ALUMBRAMIENTO

Vino de mí
salió del fondo
el médico aplaudía
yo vine con el mar en la barriga
como un intenso parasol
un mapamundi

yo era la esfera que rodó en la madrugada
de corazón latí como un caballo
lo digo así

es que la crin
me perfumó

el vientre se movía
como suelen moverse los rebaños
venía con mi molusco mi amapola
mi potranco
con mi gorrión redondo

yo no podré faltar jamás me dije
a nuestra cita
así que estoy aquí
con esta fiesta
brincando por el talle

hice mi baile de rosas
mi aleteo
mugí como los barcos
el vientre daba vueltas

me esperaba
oculta en el carmín
donde el médico buscaba con su ceño

yo empujaba
el ventarrón del orbe en mi testuz
soplaba como un faro
Como los dioses marinos de los cuentos
una granada real a punto de volar

recuerdo que por suerte
César me retuvo del cabello
estaba emocionado
sin saber si tintinear o si envidiarme
de entero dedicado a mis pulmones
expirando inspirando y expirando
me miraba de adentro de sus ojos
como sólo una vez me mirará
en toda la vida de su vida
y a mi vientre que cambia de paisaje

y así
vino de mí
salió del fondo
nos bendijo de un golpe con su grito
se puso a beber sol como una fiera
de lana o amaranto

yo estaba enamorada y me reía
de loca de centella de rodillas
quería besar el sexo el vellocino
de César que lloraba
tomar a mi criatura
correr a derrocharla por las calles

qué llovizna de leche que cabalga
toda la luz del mundo en el pezón.

ANA ISTARÚ
COSTA RICA

ESTE TRISTE ANIMAL


A este triste animal que me soporta
le duele el vuelo de mi espíritu,
la sagacidad de mi garganta
que huye de la soga,
la escueta salud de mis microbios,
el juego lúgubre de mi carne.
La recolecta está hecha,
la oreja de Van Gogh, para un poema
de agua y de dolor,
un rayo de sol para mi ombligo.
Todos me dieron la palabra
plena de sutiles formas,
todos me dieron el ayuno pleno de sus bocas,
ahora, mis brazos fatigados
recogen las flores funerarias
esparcidas en mi alcoba.

ORIETTA LOZANO
COLOMBIA

EL VAMPIRO


En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,

Bajaron... y callaste... y pareciste
Oír pasar la Muerte... Yo que abriera
Tu herida mordí en ella -¿me sentiste?-
Como en el oro de un panal mordiera !

Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto!
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí á esa fuente abierta en tu quebranto.

¿ Por qué fui tu vampiro de amargura ?...
¿ Soy flor ó estirpe de una especie obscura
Que come llagas y que bebe el llanto ?

DELMIRA AGUSTINI
URUGUAY

ADIOS


En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!

GABRIEL MISTRAL
CHILE

DESNUDA EN LA TIENDA


No era coqueta
Era fuerte.
June Jordan

Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.

Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.

Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.

MARÍA TERESA ANDRUETTO
ARGENTINA

VUELVO PRONTO


Tras un hombre que amé en la primavera
se marchó mi vestido, enamorado.
Él me abrazó diciendo "vuelvo pronto".
La flor que me dejó arrugó mis manos.

Mi chal de Cachemira se llevó
quien me acostó a la sombra del verano,
y mudó a sus mejillas mi color,
y la sal de sus besos a mis labios.

Mi abrigo beige que calentó un otoño
me lo quitó, sobre el sofá, jugando,
el hombre de otra, que me dijo hallar
de soledades llenas nuestras manos.

Que todo se llevaron. Fue muy fácil
bajar el cierre de mis dos leopardos,
arrugar mis vestidos, deshojar...
A veces me sangraban los costados.

DELFINA ACOSTA
PARAGUAY

LOS DUEÑOS DEL HAMBRE


Ellos están allí, fumando un puro,
fermentando sus lentas digestiones,
rozándose las calvas en los muslos
de alguna amante cara.
Ellos están allí, no saben nada.
Menean la cabeza, se lamentan,
cotizan los trigales.

Son obesos riñones alfombrados.

Acusan un perfil feliz sin sangre,
regatean la luz, se dan la mano,
empujan el destino con bolsillos,
racionan el esperma semanal,
no se derrochan.

Van con el pan de los otros descontado,
con la risa llenando portafolios,
con robados veranos asaltados.

Se llaman chevrolet y billetera,
abono en el Colón, estancias, haras.

Se abotonan al hombre en la bragueta.

Ellos están allí, no saben nada.
Pero uno sabe todo y se camina,
se cambia los zapatos,
fuma, escribe,
saluda a los vecinos, se sonríe,
se mira de costado en las vidrieras.
Se muerde el corazón hasta la boca
para afirmar un verso o un amigo,
se moja la garganta, llora, grita,
entroniza el amor en cualquier rostro,
se toca codo a codo con la gente.
Sucede que es domingo y uno sale
pateando el sol azul en las veredas.
O lee titulares en los diarios:
un terremoto en Méjico,
un general baleado por la espalda,
inundación, disloque, huelga, hambre,
un tren descarrilado, una epidemia.

Es cierto, están allí, no saben nada.

Pero uno sabe toda esta consigna
de amar la hormiga muerta, los otoños,
un banco puesto al sol sobre una plaza.
Uno sabe decirse que es bastante
tener que andar llorando por un cielo,
por un pedazo viejo de esperanza
que alguno se comió tras una puerta.
Uno sabe querer todo este mundo,
su triste circular, su pozo grave,
su perfume de niños abortados.
Uno sabe morir y se le trepa
la calle por la sangre hasta los ojos,
quisiera repartir la primavera,
volverse un barrilete,
ser un perro,
tener la vida entera en los talones,
donar el hueso, el nombre, la alegría.

Y sin embargo están allí, fumando un puro,
se afeitan diariamente, son los dueños
del tiempo y la porción,
no saben nada.
Caminan embozados, desparraman
un agrio olor a flor de velatorio.

Se abotonan al hombre en la bragueta.
Aún cambian estrellas por monedas.

NIRA ETCHENIQUE
ARGENTINA

domingo, 13 de abril de 2008

ME ATREVI A ARCHIVARTE

Me atreví a archivarte
y te archivé
en la t de testimonio.
Época de tu época
respondona en silencios
mezquina en altitudes
valle de quehaceres
para develar tiempos
en que mejor
es no hacer nada.

CARMEN NARANJO
COSTA RICA

INFIDELIDAD


Olvidé como es el roce de tus manos
y también olvidé el contacto de tus labios
con mi calor.
Ya no puedo mirarte a los ojos
(porque los míos están cerrados)
cuando tu cuerpo -débil y cobarde-
busca en el mío -rebelde e incontrolable-
eso que tú llamas satisfacción;
pues debo concentrarme,
para que mi mente
se vuelva calculadora y fría
al lograr detener este pobre corazón
y así, rápidamente
-cuando tú solo piensas que ya te vienes-
me lleve a otra dimensión,
otro lugar que aún no conozco
donde viven conmigo
otras manos, otros labios,
otro nombre y otro rostro;
otras manos que lo exploran todo,
otros labios que tocan el fondo,
otro nombre que repito en silencio,
otro rostro que va y viene con el viento...
Tú me obligas con cada gesto
y con cada maltrato
A serte infiel con mi pensamiento.

MARINÉS IGLESIAS
VENEZUELA

domingo, 6 de abril de 2008

SUEÑO DE LUTO


Durante siete meses, y siete
días, cada noche penosamente
atravesaron el patio. Dime,
¿no viste el largo sudario blanco
de la muerte, del luto, de los finales
amargos, de más comienzos
pavorosos? Siete meses, siete larguísimos
días, del trece de marzo al diecinueve
de octubre, se desplazan de la montaña
a los sueños flotando en el
sueño drogado de días de incertidumbre.
Vienen con la forma de las cosas
para que recuerdes. Piqueta, azadón,
cuchillo de cacao, horca, azote, machete,
tallo de caña, canasto, sombrero de paja,
botas, morral, pala. ¿De qué otra
manera decirte? Bailan
sobre cobre, cacao pulido,
en círculo triturando piedras para
recordarte. Dime que no viste filas
andando penosas, redoblando el paso, noche
oscura tras profética noche.
Tal vez no querías ver
la ropa anudada, las cajas,
los atados, las rápidas miradas
sobre los hombros, y no te despertabas
pensando en qué y por qué pasaba eso. Dime
que no oíste ni un susurro
silbando en tus sueños, que no
viste gente llorando, con miedo y
a la deriva, botes en agua fangosa
zigzagueando y esperando. Dime
que no viste sombras
agazapadas en la orilla, que no
despertaste de un salto pensando
qué viejo dolor te estaba asediando
y por qué. Siete meses, siete días
de duelo, una revelación
que se abría ante ti y esperaba.
Pero las revelaciones de los sueños
son humo, no tu clase
de conocimiento. Luego viene la furia,
vienen las salpicaduras de sangre, vienen
los pasos pesados, viene el horror
del pasado convertido en futura crucifixión
de nuevo. Y ahora se han llevado
a los soñadores muertos de vuelta a la
montaña para alimentar la fuente de
los sueños de nuevo. ¿Qué quiere decir esto?
¿Que el hombre es más humano de lo que
cree? ¿Necesita esa mujer mostrar
su desconfianza? ¿Que los jóvenes
soñadores se emborrachan con la novedad
del conocimiento y se apartan de la
sabiduría de los viejos?

MERLE COLLINS
GRANADA

PARDO ADONIS


De la uva exhausta de mis cinco sentidos exprimo
en tu honor, pardo Adonis, esta gota de vino...
¡Vino de tedio tinto!
¡Hincha a solas el río seco de mi instinto!
¡Hincha y suelta mi río hacia el bosque perdido
de lo desconocido!
El día, pardo Adonis, donde mi tedio estanco,
es todo blanco...
¡Tedio de la blancura, del color sin color...!
¡Por tu cuerpo y la noche, de mis ojos lo arranco!
¡Mis ojos quieren sombra!
¡Mis ojos quieren triste resplandor!
Mi pena quiere alfombra
y cortinaje negro...
Mi pena quiere frente a sí el allegro
de máscara de tu reír sin fondo...
¡Tu risa, flor de hiel!

CLARA LAIR
PUERTO RICO

EN BUSCA DE LA GRACIA


Aquella noche de hace tanto
de cargada oscuridad
cuando te dije
quiero tocarte
tocándome
y tu penetrante lengua se refugió
en un cuerpo desplomado
y sin manos.
Tus ojos se volvieron
opacos y húmedos
era el Dios en ti que quería
tocara el Dios en mí,
era tu fe lo que yo necesitaba
prestar en esa noche
esa eléctrica mezcla de hace tanto
de cuerpo, mente y alma.
Yo necesitaba tus dedos
mezclando la tierra
y moldeando con saliva
terrones de arcilla
hasta volverlos puntos ciegos
Había tanta hirviente verdad
oscura caliente y ligera
esa noche y otros días
tantos milagros inéditos habían sucedido
o así lo creía yo.
¿Estaba pidiendo demasiado?
¿Más de lo que tus manos
podían abarcar?
¿Estaba el otro extremo de esa mesa
más allá de tu alcance?
Quizás debí
haber tocado en silencio
el ruedo de tus pantalones
cuando me dabas la espalda,
haber tomado tu virtud
por sorpresa
e irme
plena de espíritu,
pero eso quedó atrás
me he retirado
y preguntas por qué.
Me he separado para deshacerme
de la piel que hizo huir tus caricias
y nos deslumbró a ti y a mi
una piel que recuerda
el sonido y el gusto
del amor a escondidas
la fragancia y la caricia
de estremecimientos en pánico.
Me he separado
para renovar otra piel
que conoce el sobrecogedor
espectáculo de las caricias sacras
esa noche eléctrica de hace tiempo
cuando el cuerpo
la mente y el alma
parecían tan seguras de tu gracia
tus manos sanadoras
era el Dios en ti
lo que yo necesitaba
para tocar el Dios en mí.
Que así sea.

MARION BETHEL
BAHAMAS

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