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domingo, 6 de abril de 2008

EN BUSCA DE LA GRACIA


Aquella noche de hace tanto
de cargada oscuridad
cuando te dije
quiero tocarte
tocándome
y tu penetrante lengua se refugió
en un cuerpo desplomado
y sin manos.
Tus ojos se volvieron
opacos y húmedos
era el Dios en ti que quería
tocara el Dios en mí,
era tu fe lo que yo necesitaba
prestar en esa noche
esa eléctrica mezcla de hace tanto
de cuerpo, mente y alma.
Yo necesitaba tus dedos
mezclando la tierra
y moldeando con saliva
terrones de arcilla
hasta volverlos puntos ciegos
Había tanta hirviente verdad
oscura caliente y ligera
esa noche y otros días
tantos milagros inéditos habían sucedido
o así lo creía yo.
¿Estaba pidiendo demasiado?
¿Más de lo que tus manos
podían abarcar?
¿Estaba el otro extremo de esa mesa
más allá de tu alcance?
Quizás debí
haber tocado en silencio
el ruedo de tus pantalones
cuando me dabas la espalda,
haber tomado tu virtud
por sorpresa
e irme
plena de espíritu,
pero eso quedó atrás
me he retirado
y preguntas por qué.
Me he separado para deshacerme
de la piel que hizo huir tus caricias
y nos deslumbró a ti y a mi
una piel que recuerda
el sonido y el gusto
del amor a escondidas
la fragancia y la caricia
de estremecimientos en pánico.
Me he separado
para renovar otra piel
que conoce el sobrecogedor
espectáculo de las caricias sacras
esa noche eléctrica de hace tiempo
cuando el cuerpo
la mente y el alma
parecían tan seguras de tu gracia
tus manos sanadoras
era el Dios en ti
lo que yo necesitaba
para tocar el Dios en mí.
Que así sea.

MARION BETHEL
BAHAMAS

RENACIMIENTO TAÍNO


Si tú plantas bejucos de yuca
en un cayo de coral de un mar poco profundo
tus manos calentando el lomo
de una cordillera submarina,
si caminas en un cayo de coral sabiendo
que tu pie masajea un aplastado
pico de montaña, si nadas
en un mar poco profundo oliendo
lamiendo un musgo intemporal,
si te acuestas en un cayo de coral
de un mar poco profundo sintiendo
el peso y la maravilla
de doscientos millones de años
de arena viviente es probable que seas
un taino o bahamés vuelto a nacer.

MARION BETHEL
BAHAMAS

martes, 29 de enero de 2008

LAS MANOS DE MISS JANE


Miss Jane insuflaba aire
en los pulmones de Cherokee Sound
nuestra aldea de corderos monárquicos
balando «Rule Britannia» para siempre
ella una niña esclava de Georgia
una mujer liberada en Ábaco, libre
para dar vida, para acomodar
sus pezones auto-alquilados en
las lenguas de ovejas mamonas
Miss Jane se esforzaba hacia entrañas
hipantes desatando sus nudos de muerte
hurgando hondo dentro de sí misma
cortó el cordón umbilical de su propio hijo
ella dio a luz a la abuela Beble
confortándola con sus chorreantes
pechos tan fofos como bebe de caracol
Beble, una mujer de piel cacao-ciruela
viajaba a las riberas de una isla
con sus oscuros brillos aceitados de coco
cada Día de la Emancipación para celebrar
la manumisión de su Dios viviente
el misterio de las manos de Miss Jane.

MARION BETHEL
BAHAMAS

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