martes, 15 de abril de 2008

¿SABES ACASO?


¿Sabes acaso cuán largo ha sido esto?
No es el tiempo cuanto quiero saber.
¡Cuántas palabras de amor nunca fueron dichas!
cuántas flores no nos tocaron.
¿Cuántos velos no fueron arrancados?
¿Cuán duro hemos luchado con las palabras?
Y cuan grande se hizo la distancia que ellas tenían que cruzar, amor mío.
Ahora escucha la tonada de la flauta y a mí cantar esta canción:
"amor, remonta los altos muros
elévate como el pájaro de la montaña hacia lo alto
amor, flota en las más altas nubes
hacia los colores del arco iris
amor, abre las ventanas y
observa en la doliente pradera y mira
allí los árboles caídos
porque la tormenta rugió antes de la estación."

JIT NARAIN
SURINAM

MUJER

Pequeña y casi oculta en la penumbra
de un gesto
oscuro y pulido como el bronce
Iba a pasos cortos hacia el fin del día
hacia las piedras
de la derrota
dúctil y recogiendo en su seno el oro de las horas
va a pasos rectos hacia el fin del día
si alguien la espera en el lindero de su noche
que le salga al encuentro y que resuelva
esa penumbra elástica
donde destellan apenas las horas
y se enlazan venas restallantes
henchidas de una sangre abrupta y honda
que es el primer momento de la luz

AMERICO FERRARI
PERÚ

LOS TIEMPOS JUBILOSOS


1
Aunque la piel se gaste
yo quiero despertar y hallarte cerca,
contigo amanecer día tras día.
Yo quiero detenerte,
quedarme en tu mirada para siempre.

2
Y cuando caminemos
y el aire nos divida
o se atraviese el miedo
serán tus ojos únicos
los que me den la mano.

3
Nos habla esta ciudad
con un idioma de alas y barcos,
esta ciudad de Seatle
en donde resucitan los recuerdos.
Esta ciudad azul
tiene un costado ardiente
y tiene mil esquinas
en donde se han amado nuestros pasos.

4
Hoy puedo agradecerte
por esta mariposa de placer,
por esta gota ardiente
que pones en mi piel alucinada,
por esta luz de fresas
que traes en la punta del silencio.
Te doy amor las gracias
por este nuevo vino que me ofreces.

VIOLETA LUNA
ECUADOR

LOS PÁJAROS DIVINOS


Júpiter -que en el cielo del Paganismo asoma
con el supremo brillo de la más noble estrella-
de un cisne se depara la forma blanca y bella
por que Leda le embriague de su carnal aroma.

El Espíritu Santo -que la Iglesia de Roma
consagra en la trimurti donde su Dios destella-
por gozar el aroma de la núbil doncella
viste la forma bella de nítida paloma.

¡La paloma y el cisne! ¡Siempre el blancor alado,
siempre el albor con alas, en inefables curvas,
propicio a los misterios del divino pecado!

¡Oh cisnes y palomas! ¡Oh pájaros propicios
al Dios en celo! Adoro lo que ignoran las turbas
en vosotros: el alma de los sumos fornicios...

ALFREDO ARVELO LARRIVA
VENEZUELA

GRAVITACIÓN DEL RETRATO


¿Acaso no he tocado tus palmas y tus yemas,
no he fluido a través de ti, y en torno de tus
talones?
¿Cómo entré? ¿No era yo acaso tú y Tú?
Ezra Pound

Entre el agua y la sombra, a orillas
de una sedosa mirada nocturna
y en la mitad ardiente del abrazo
la lámpara nos une como una caricia,
como una flor espejeante a un hombro perfecto.

(No sé si he respirado los rayos de su luz
y si al mirarte una impalpable lágrima aproximo,
una abrigada pluma, una burbuja irisada,
un titubeante círculo de amor y de sueños).

Ajena al paso de mi voz, al incesante
fuego que va contra el olvido, retirada
a música inmóvil había de escucharte,

Detenido en silencio todo cuanto tocas,
rostro, vaso de fugaz derredor, madura espalda.

JAVIER SOLOGUREN
PERÚ

ERES FRÍA


Eres fría. A tus labios no se asoma
ni la risa, ni el grito, ni la queja.
Estatua fueres en la Atenas vieja,
mujer no fueres en la vieja Roma.

Como estatua de sal, si a veces toma
gesto vibrante el arco de tu ceja,
es porque en tu pupila se refleja
el rojo incendio de infernal Sodoma.

Tú desdeñaste a jóvenes de brío.
Y en matrimonio trágico y sombrío
a un anciano te uniste sin conciencia;

y la justicia del amor burlado,
como que eres de sal te ha condenado
a que te lama el buey de la Impotencia.

JOSÉ SANTOS CHOCANO
PERÚ

SED


¡Tengo un hondo deseo de estar hoy en el campo
por ver cómo se mecen los dorados trigales;
acostarme en la grama y escuchar ese canto
rumoroso, del viento, entre los carrizales!

Sumergirme en las ondas de la fuente armoniosa
y correr como cierva por la verde pradera,
mientras cae la tarde simulando una rosa
que ya mustia se dobla en plena primavera.

Y después ¡oh mi sueño! escuchar de natura,
mientras lenta me duermo, la sonata divina,
y soñar que en tus brazos de infinita ternura
estoy aprisionada como una golondrina.

ALICIA LARDÉ DE VENTURINO
EL SALVADOR

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