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lunes, 25 de febrero de 2008

PREPARACION PARA LA MUERTE


La vida es un milagro.
Cada flor,
con su forma, su color, su aroma,
cada flor es un milagro.
Cada pájaro,
con su plumaje, su vuelo, su canto,
cada pájaro es un milagro.
El espacio, infinito,
el espacio es un milagro.
El tiempo, infinito,
el tiempo es un milagro.
La memoria es un milagro.
La conciencia es un milagro.
Todo es milagro.
Todo menos la muerte.
-Bendita muerte, que es el fin de todos los milagros.

MANUEL BANDEIRA
BRASIL

sábado, 16 de febrero de 2008

DESNUDO


Cuando estás vestida,
Nadie imagina
Los mundos que escondes
Bajo tus ropas.

(Así, como en el día,
No tenemos noción
De los astros que lucen
En el profundo cielo.

Pero la noche se desnuda,
Y, desnuda en la noche,
Palpitan tus mundos
Y los mundos de la noche.

Brillan tus rodillas
Brilla tu ombligo
Brilla toda tu
Lira abdominal.

Tus senos exiguos.
-Como dos frutos pequeños
En la rigidez
Del tronco robusto-

Brillan.) ¡Ah, tus senos!
¡Tus duros pezones!
¡Tu torso! ¡Tus flancos!
¡Ah, tus hombros!

Con la desnudez, tus ojos
también se desnudan;
Tu mirar es más difuso,
Más lento, más líquido.

Entonces, en ellos,
Floto, nado, salto,
¡Me sumerjo
perpendicular!

Bajo hasta lo más hondo
De tu ser, allá donde
Me sonríe tu alma,
Desnuda, desnuda, desnuda.

MANUEL BANDEIRA
BRASIL

ARTE DE AMAR


Si quieres sentir la felicidad de amar, olvida tu alma,
el alma es lo que estropea el amor.
Sólo en Dios puede encontrar satisfacción,
no en otra alma.
Sólo en Dios -o fuera del mundo.
Las almas son incomunicables.
Deja a tu cuerpo entenderse con otro cuerpo.
Porque los cuerpos se entienden, pero las almas no.

MANUEL BANDEIRA
BRASIL

jueves, 14 de febrero de 2008

EL SILENCIO


En la sombra cómplice del cuarto,
Al contacto de mis manos lentas,
La sustancia de tu carne
Es igual a la del silencio.

Del silencio musical, llena
De sentido místico y grave,
Hiriendo el alma con una turbación
Mortalmente aguda y suave.

¡Ah, tan suave y tan aguda!
Parecía que la muerte venía...
Era el silencio que dice todo
Lo que la intuición apenas adivina.

Es el silencio de tu carne.
De tu carne de ámbar, desnuda,
Casi espiritualizándose
En la aspiración de más ternura.

MANUEL BANDEIRA
BRASIL

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