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miércoles, 5 de marzo de 2008

CUANDO SUBES A LAS ALTURAS


Cuando subes a las alturas,
Te grito al oído:
Estamos mezclados al gran mal de la tierra.
Siempre me siento extraño.
Apenas
Sobrevivo
Al pánico de las noches.

Loba dentro de mí, desconocida,
Somos huéspedes en la colina del ensueño,

El sitio amado por los pobres;

Ellos
Han descendido con la aparición
Del sol,

Hasta humedecerme con muchas rosas,

Y yo he conquistado el ridículo
Con mi ternura,
Escuchando al corazón.

JUAN SANCHEZ PELAEZ
VENEZUELA

sábado, 1 de marzo de 2008

CON FLORES PINTADAS


Con
flores pintadas
en nuestro
cuerpo

y
la bujía
en cada
mano

lo único
que pasa
es el silencio

pero
los recuerdos
son fieles
y

al
lado
de nosotros
murmuran

sobre
la máscara
la piel
o la palabra enorme:

«Oye mi amor hacia ti».
«Oye mi grito
por ti».

JUAN SÁNCHEZ PELAEZ
VENEZUELA

sábado, 23 de febrero de 2008

APARICIÓN


Aclimata el carruaje dichoso de tus senos, la tierra de mis
primeras voces,
sus heridas abiertas, sus flagelados gavilanes en la
intemperie nevada.

Una mujer llamada Blanca manipula la jaula escarlata del
misterio
Sobrepasa el límite, una oscura potencia.
¿Grita, imagina, siente?
Teje una cáscara densa de brisa matinal, alivia piedras
decrépitas.

La joven pálida me conduce a un jardín en ruinas.
La veo desnuda, bajo un gran suburbio de palmeras,
exportando el oro del crepúsculo hacia un milagroso país.

Ha regresado la hora silenciosa.
Me circundan las pesadas bahías de tus ojos.

Tú tienes que diseminarte, cuerpo y alma,
en la heredad meliflua de las rosas.

A mi lado pasan lavanderas con sus blancas túnicas, con sus
cofias de inocencia
y las manos entregadas a un rito.

JUAN SANCHEZ PELAEZ
VENEZUELA

ADOLESCENCIA


En el fondo de mis sueños
Siempre te encuentro cuando amanece.

Qué ensanchamiento en el exilio, por el vagabundaje de
claras fuentes azules;
Por el soplo de la tierra.

Costumbre angélica.
Evadida hacia otra queja, vuela con los pájaros, sueña con
las nubes;
Levanta raíces inquietas en el agua.

En el fondo de mis sueños
La aurora fugitiva. Sólo la sombra
Concluye mi única estrella, mi último día.

JUAN SANCHEZ PELAEZ
VENEZUELA

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