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miércoles, 16 de abril de 2008

CANTOS A LA DESNUDEZ


PRIMER CANTO A LA DESNUDEZ

La desnudez es bella en el recogimiento
en la posesión de sí.

El ejercicio es quitarse una prenda y una atadura.
Terminar desnudo
libre
volátil
sin posesiones.

Concluir en la inconmensurable presencia
de sí mismo en sí mismo
a todo lo largo ancho y profundo de sí mismo.

Una vez desnudo
vocalizar el lenguaje de la piel
traducir lo que dice una célula a la otra
caminar y percibir el movimiento de los dedos
verificar la exactitud del mecanismo de la vida
saborear la perfección del cuerpo
“hacerle verso al universo”.

El ejercicio es éste:
desnudarse y ser.

SEGUNDO CANTO A LA DESNUDEZ

La desnudez es más bella aún
en la presencia de quien la admira y la perfecciona.
Quien con su mirada no la enturbia
ni la destruye con su violencia.

El ejercicio es desnudarse frente al otro
y desatar todos los lazos de apariencia
comunicarse sin palabras
-introducciones ni epílogos-
envolverse en un lenguaje de signos
abrirse a lo íntimo
acercarse a lo sagrado
encontrar la verdad de la presencia sin máscaras
ofrendar carne y alma palpitantes.

El ejercicio es éste:
desnudarse frente a otro y ser
en la presencia del otro
ser con el otro.


TERCER CANTO A LA DESNUDEZ

La desnudez es todavía más bella
en la presencia del amado
cuando en el acto sublime del amor
se humedecen
-simultáneamente-
los sexos y los ojos.


HERNÁN DARIO BLAIR
COLOMBIA

sábado, 1 de marzo de 2008

CUESTIÓN DE PIEL, POEMA 22


Esto que te advierto mujer es serio
así no puedas escuchar mi tono amenazante:
no vuelvas a ocupar mi cuarto
porque no respondo por mis actos.
De seguro te tomo entre mis brazos
te levanto
te cargo
te meto en mi cama
y te desvisto
me acuesto a tu lado
y te descubro
te recorro
te palpo
te conozco
aprendo de memoria las formas de tu cuerpo
y te beso de los pies a la cabeza.

(Posiblemente yo me gaste la noche
de este modo).

Sin duda alguna te leo mis versos
y te canto los cantos escritos en tu nombre.
Luego suprimo mis palabras
y simplemente te amo
te acaricio
te penetro
espero a que te duermas
y te siento cerca.

(Posiblemente más tarde
yo también me duerma).

Cuando amanezca te susurro un hola
y te ofrezco la promesa
de no hacerte
-nunca más-
esta advertencia.

HERNÁN DARÍO BLAIR
COLOMBIA

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