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sábado, 1 de marzo de 2008

CUYUNI


Dentro de mi sueño alerta
un rugido de agua sobre la roca obstinada
era el murmullo de la sangre en la matriz de mi madre.
Y cuando me desperté
empecé a volver a escuchar.
¿Por qué el agua,
la eternamente agua corriente del río,
nunca se detiene para descansar en el lomo de las rocas?
O incluso en ese lugar que Dios ha designado para ella
lejos del matrimonio violento del sol y la lluvia y el viento
y el nacimiento y la muerte de los árboles, el parto de las raíces
que crecen debajo de la anhelante y ascendiente faz
de la por siempre beneficiosa agua
que esconde los testículos de las estaciones
en su ingle y la mía.
Es por ésta y por otras indudables razones
que he decidido tener sólo una relación superficial
con éste eternamente desvaneciente, eternamente río corriente
y hablar de ella en una clave
que pocos puedan conocer íntimamente;
y la conclusión increíble no es un final
sino un cerrar de labios
y hablar de ello francamente en lugares comunes
tal vez provoque su furia y en ese frenesí
libere uno de sus muchos demonios
y mande su ira a vagar por el vacío por mí.
Así que si por ventura en algún estúpido arrebato de arrogancia
dije algo que algún tonto pueda entender
y este río me oyó, y decidió vengarse,
¿donde está el que pueda darme
las armas que yo podré usar?
Si cualquiera de vosotros puede, estaré preparado a arriesgarme.
Pero debo advertiros que si los buenos consejos
resultan tan ineficaces como un canalete en la cascada
vosotros os alegraréis de ser transformados, tanto como yo
tengo que alegrarme,
por la margen de este río lento y amenazador
a merced del balanceo de la vista del halcón
y lejos del sonido del idioma
donde todavía los dioses viven y meditan en tronos de piedra.

MARTIN CARTER
GUYANA

martes, 29 de enero de 2008

A PUNTO DE PASARME



De tu casa a través de las calles nocturnas
caminé cómodamente en la lluvia,
entre sus gotas. Detrás de los cristales
las caras que nunca vivieron me miraban descaradamente
mientras me alejaba de tu casa a través de la lluvia.
Los faroles eran fulgores preventivos.
Entonces, súbitamente supe
que lo que yo pensé que era alguien caminando
hacia mí, a través de la lluvia, echando
su propia sombra, era en realidad yo mismo
a punto de pasarme a mí mismo de camino
a tu casa.

MARTIN CARTER
GUYANA

lunes, 28 de enero de 2008

ANTES DE LA PREGUNTA


Tijeretadas brillantes de la noche lejana
como un par de tijeras de acero azul.
La tormenta retumba en la garganta del sapo
alegre por la lluvia salvaje.
Y todo lo que yo quiero hacer es arrodillarme,
arrodillarme ante ti, oyéndola.

MARTIN CARTER
GUYANA

BOSQUE TROPICAL


Cada gota clara de lluvia sirve para oscurecer
las torres verdes; cada grano
de arena blanca, las partículas
de oro brillante. Estas son del recuerdo
como lo son las noches de amor, dentro
de nuestra selva humana de perdición.
Es lo mismo en todas partes.
Las hormigas destruyen a las hormigas.
El peligro está vagamente al acecho,
como hace siempre,
en los menos y más fértiles
propósitos de las obras
del ánimo humano. Las ciénagas
son traicioneras. Las rápidas cañadas
de agua idéntica son hermosas
y tranquilas, un grito, un solo grito humano,
como quiera empezado, lo abarca todo.

MARTIN CARTER
GUYANA

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