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domingo, 6 de abril de 2008

EXTRAÑA LEJANÍA


He aquí en una extraña lejanía las noches que no se recuerdan
Ellas han brotado, almendras de una blanca maceta de labios
Y su desnudez deshojando las sortijas de nuestros dedos
Se baña bajo la ojiva de las palomas.
El diamante de un triste jardín brilla mejor sobre los bauprés
góticos El viento silba al compás de llamas nocturnas.
Qué mano por encima del alba guía los navíos de la infancia
¿Para qué sirven estos élitros Velas apagadas del corazón?
Esta tarde negras estelas se orientan hacia el mar
Una lamparilla tiembla sobre la ola desierta
Que cante la diversidad de ojos de las algas
El ópalo que huye detrás de las colinas
El legendario perfume de la flora de las estrellas
*
Tierra distante, Tierra mía
Tierra entrelazada de piedras y de sombras
Tierra bella pero tan cercana a tantas albas en ruinas
Que la lluvia pase por tus ojos abiertos.
Tu mirada, pájaro sin ribera, sin eco
Se inclina sobre el mar que te anuncia:
Acomodo de la campana y del ritmo.
Tierra distante, tu cuerpo está atravesado de túneles crepusculares
Tu resplandor se desliza sin fin al reverso de los lirios de la noche.
Veo tus lágrimas abiertas pero no puedo entrar en ellas.
Dulcemente te adormeces en este espacio cruel y lento
y he aquí que se aleja toda esperanza
De una victoria aún oscura y silenciosa.
Las manos te elevan en vano una morada y luego otra.
La loca errancia clava tu vida a su devenir sombrío.
En tu umbral que no me ofrece sino una flora de larga ausencia
La estrella tiene ese sabor de especie incierta.
Me fijo a tu rara hierba y te atravieso
Tierra mía, Tierra sin embargo tan bella.
La espuma lame la lámpara de los muertos
Mientras que a voluntad entierro el difícil crepúsculo
De tus palmas que se cierran.
¿Eres soñadora todavía, presente u orgullosa?
El terror lejano de tus dunas reúne la sal del sufrimiento.
Si pudiera franquear sus luminosos obstáculos
Y ver correr desde tu deseo
Las dos lágrimas de la mañana y las dos lágrimas de la noche

HENRI CORBIN
GUADALUPE

EL PASTOR DE ORIHUELA


Al poeta Miguel Hernández
asesinado en las prisiones franquistas

Pastor de cabras
que en la montaña
en el corazón de los forrajes
tus poemas escribes
¿no ves que tu cabrita
se ha extraviado por el camino?

Tocando de puerta en puerta
no has podido encontrarla
y cayendo la noche
por haber perdido una cabrita
a la ciudad llegaste.

¡Partamos, Partamos!, te dices a ti mismo:
Mis cimas allá abajo me esperan
Mi pequeña morena de luna verde
mi mujer toda ternura y sonrisa
el agua de mi huerta
mis naranjos tapizados de silencio
mis anhelos furtivos

Pero es demasiado tarde
los cañones hacían de las suyas
Rugiendo abaten árboles casas
montañas palacios
y tu corazón de pastor
sin tardanza
con la República se encapricha.

Por aquí, por allá,
llevando morral y fusil
luchaste contra la despiadada legión
abandonando tu bucólica cadencia
tu VIENTO DEL PUEBLO fue una brasa inmensa.

Lejos de tu montaña
pastor de cabras
vencida la República
de prisión en prisión arrastrado
a fuerza de torturas
se te dio muerte
y en tus ojos que hacen tintinear a la luna dulcemente
brinca ahora tu solitaria cabrita.

Vacías las prisiones, todas las esperanzas se hacen posibles
Dibujad otras lunas en vuestros cuadernos de niños.

HENRI CORBIN
GUADALUPE

sábado, 5 de abril de 2008

EL INSTANTE


El instante abre la pulpa del poema
mi boca fermenta en las cubas
del tiempo muerto
ninguna vigilia
anula
la sorda marea de la memoria.

ERNEST PÉPIN
GUADALUPE

sábado, 23 de febrero de 2008

PARA CELEBRAR UNA INFANCIA


¡Palmeras...!
Entonces te bañaban en el agua de hojas verdes;
y era también el agua verde sol, y las sirvientas de tu madre,
altas mozas lucientes, meneaban sus cálidas piernas cerca de tu temblor...
(Hablo de una alta condición, antaño, entre los trajes, en el reino de girantes claridades.)

¡Palmeras...! ¡y la dulzura
de una vejez de las raíces...! la tierra
entonces deseó ser más sorda, y el cielo más
profundo en donde los árboles demasiado grandes,
fatigados de un oscuro designio, anidaban un pacto
inextricable...
(He tenido este sueño, en la estimulación: una segura
permanencia entre las telas entusiastas.)
Y las altas
raíces curvadas celebraban
la partida de los prodigiosos caminos, la invención de las bóvedas y las naves,
y la luz entonces, en más puros hechos fecunda,
inauguraba el blanco reino al que lleve tal vez un cuerpo sin sombra...
(Hablo de una alta condición, antaño, entre hombres y sus hijas, que masticaban cierta hoja.)
Entonces, los hombres tenían
una boca más grave, las mujeres tenían brazos más lentos;
entonces, de nutrirse como nosotros las raíces, grandes bestias taciturnas se ennoblecían;
y más largos sobre más sombra se levantaban los párpados...
(Tuve ese sueño, nos ha consumido sin reliquias.)

SAINT-JOHN PERSE
GUADALUPE

lunes, 28 de enero de 2008

LOS ÁRBOLES NO TENDRÁN FRÍO ESTA NOCHE



Los árboles no tendrán frío esta noche
tu amor está en marcha
va desde la fuente de la Vía Láctea
hasta los confines secretos de las honduras marinas
va
sobre una sonrisa florida
dormido en su sueño de pájaro-mosca
va
sobre una nube de mejillas henchidas
de canciones de arcángeles
se casa con la energía saltarina de los cerros
antes de acurrucarse en los frescos de mi amanecer.
Los árboles no tendrán frío esta noche
nuestro amor está en marcha.

ERNEST PÉPIN
GUADALUPE

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